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El Coaching y los elementos claves para el éxito del proceso

El Coaching y los elementos claves para el éxito del proceso

El éxito del proceso de coaching se fundamenta en la necesidad de descubrir nuevos caminos, en la ayuda necesaria para poder alcanzar nuestras metas. El coaching es el proceso de aprendizaje que cubre el vacío entre lo que somos ahora y lo que queremos ser.

Basándonos en los aportes de Tim Gallwey en su libro “The Inner Game of Tenis”, podemos determinar que el peor enemigo del coaching se encuentra en la propia mente de las personas. Para obtener el éxito en un proceso de coaching, es necesario dedicar tiempo y esfuerzo en variables como la motivación, la autoestima y la autoconfianza. Es necesario pasar a la acción estableciendo una buena pauta de contenido para alcanzar la meta, y la herramienta clave para conseguirlo es el cambio.

Como primer elemento esta la motivación que aparece en dos momentos clave: en el inicio y durante el cambio. Para aceptar el proceso de coaching y culminarlo con éxito, la motivación es muy importante.

Por tanto, tenemos que tomar como elemento clave para el éxito “la motivación”, se dice que nada ni nadie se mueve sin motivación: que es imposible imaginarse que se hace algo sin una razón. Es por ello que cuanto más fuerte pueda ser el motivo, más potente y fuerte será la acción que estimula; cuanto más fuerte sea la motivación, más energías serán movilizadas y cuanta más energía tenga la persona, más fácil le resultará actuar.

Posteriormente tenemos la autoestima, que es el valor subjetivo del ser humano y se relaciona con la respuesta a la pregunta: ¿Quién soy?. Los seres humanos tienen la necesidad de creer en sí mismos para poder conseguir los objetivos y las metas propuestas. No hay ningún problema en “estimarse a sí mismo” a partir de las habilidades reales con las que cuenta cada uno.

Creer en uno mismo no significa distorsionar la imagen que tengamos ante el espejo, sino superarla. No se trata de forzarse a ver una “nueva realidad”, sino apreciarse sean las circunstancias que sean. La autoestima es lo que permite decirse a uno mismo “a pesar de todo, yo creo en mí”; e inevitablemente, este pensamiento, nos vuelve poderosos.

Integrar la autoestima como un componente clave para el éxito del proceso de coaching cuenta con las siguientes ventajas:

  • Se proyecta en infinidad de actitudes, acciones y pensamientos, tanto privados como en las relaciones con los demás.
  • Quien cree en sí mismo, también creerá en los demás, y obtendrá una mejor respuesta de su entorno.
  • Esta creencia conduce a tener una actitud abierta al cambio y ofrece una oportunidad para desarrollar el potencial humano.

Y para finalizar esta la autoconfianza, que es la elección personal de cada individuo, cuya base se encuentra en la autoestima. Es una cuestión dicotómica, es decir, se tiene o no se tiene, y necesita ser desarrollada. Nuestra confianza parte de una serie de elementos: Respeto, sinceridad, espacio, tiempo, comprensión.

La confianza nace de una actitud abierta, realista y sin prejuicios. A partir del respeto mutuo, la confianza se asocia la sinceridad, lo que implica decir la verdad respecto a lo que se comunica y/o hace, a lo que no y el porqué de ello.

La sociedad nos ha inculcado la norma “no confíes en la gente”, pero ha obviado grabar con fuerza en nuestro día a día “confía en ti mismo”. Esto conduce a pensar que la confianza es necesaria ganarla a través de una demostración.

Respecto a la confianza, es necesario aclarar algunos puntos:

  • La confianza es una elección, no una demostración.
  • Es el terreno de la elección y la voluntad de cada uno de nosotros.
  • El mayor inconveniente para la confianza es el miedo.

Sobre la confianza podríamos establecer tres niveles: la autoconfianza es el primer nivel, confiar en otros y ser digno de confianza son los otros dos niveles a los que podemos aspirar en el proceso.

La autoconfianza es importante porque quien puede confiar en sí mismo reposa en sí mismo, está satisfecho con su vida y es feliz. Y, además, la autoconfianza favorece el éxito, independientemente de cómo se presenten las metas personales: quien no confía en sí mismo, no puede estar seguro de sus decisiones ni de su camino. Sin embargo, como en casi todo, es mejor contar con un nivel medio de autoconfianza, ya que demasiada autoconfianza puede hacernos confiar en habilidades que aún no hemos adquirido.

En conclusión, para el desarrollo exitoso de un proceso de coaching es necesario tener presente las variables de la motivación, la autoestima y la autoconfianza, por parte de la persona que experimenta el proceso

 

 

 

Referencias

Gallwey, T. (2006). El juego interior del Tenis. Sirio.

 

Juan Manuel Pérez

CEO y Master Coach Trainer de ACP Coaching

@coachjuanma

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